miércoles, 24 de julio de 2013

Roman Temple Discovered By Archaeologists In England


A Roman temple dating from the second century A.D. has unearthed by archaeologists in the north of England. The temple was found near Hadrian’s Wall, a defensive fortification built by the Romans in Britain, and is part of a larger settlement that developed around the wall.

The remains were first uncovered in 1880 by the amateur archaeologist Joseph Robinson, but the team, led by Ian Haynes, from the University of Newcastle, excavating the site in 2013 was able to confirm the building was an ancient Roman temple. A settlement was established at the site and was built around a Roman fort and Hadrian’s Wall.

The Roman temple had an approximate height of 8.4 meters (27.6 feet), and the archaeologists are working on drawing a reconstruction of it. “We can confirm the stone building first uncovered in the 1880s was a temple from its shape, characteristically rectangular with an apse at the southern end.  Foundations for columns at the entrance at the northern end of the building have also been identified,” said Haynes.
According to Haynes, the ruin is the most northwesterly Roman temple ever discovered. Maryport is a coastal town located in the borough of Cumbria in Cumberland. During Roman times, Maryport was the site of a fort called Alaluna and served as a coastal supply line to Hadrian’s Wall.
Hadrian's Wall was a defensive fortification built by the Romans in the province of Britannia during the second century AD.
The team is currently in the third year of a planned five-year excavation project. Nigel Mills, director of world heritage and access for the Hadrian's Wall Trust, said the discovery of a Roman temple as well as the settlement that developed around the fort were an important discovery for Roman history and plans are in place to begin excavating nearby buildings. "The fort and civilian settlement at Maryport were a significant element of the coastal defenses lining the northwestern boundary of the Roman Empire for more than 300 years," he said.
Hadrian’s Wall, which was declared a World Heritage Site in 1987, was built by the Roman Emperor Hadrian in 122 A.D. and was 118 kilometers (approximately 73 miles) long. The archaeologists plan on returning to the temple site next to study the building and determine the original location of altars discovered around Maryport. The altars were dedicated to Roman gods, including Jupiter, and were routinely relocated.
International Business Times

martes, 2 de julio de 2013

Ricardo Izquierdo: "En el siglo XIV también hubo 'escraches'. La diferencia es que esos sí eran violentos"

"La crisis del siglo XIV, los judíos y otras crisis en la historia de España" es el título del XXIII Curso de verano de Cultura Hispanojudía y Sefardí, que ayer fue inaugurado en el Vicerrectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha y que se celebrará hasta mañana en Toledo. Se trata de una mirada a un momento concreto de la historia que los directores del curso, el medievalista Ricardo Izquierdo (Facultad de Humanidades de Toledo) y el arqueólogo Santiago Palomero (Museo Sefardí), pretenden extrapolar a una perspectiva más amplia, incluidos los paralelismos con la situación económica y social de nuestros días.

"Guy Bois lo explicó recientemente en un texto magnífico, en donde comparó la crisis sistémica del XIV, sacudida por problemas tan graves como la Peste Negra, y la actualidad". Según Santiago Palomero, este autor francés establece "una comparación odiosa, como todas las comparaciones, pero sumamente interesante: tanto el feudalismo medieval como el capitalismo han sido periodos de gran crecimiento seguidos de una etapa de estancamiento que produjo los mismos problemas que podemos encontrar en la actualidad, como una fuerte bajada de la demanda y conflictos sociales".

Ricardo Izquierdo reflexionaba ayer en términos muy similares, recordando que los judíos fueron en el siglo XIV un sector de la población especialmente castigado a consecuencia de esa crisis. "Los historiadores hemos establecido que ya en la segunda mitad del siglo XIII es posible encontrar síntomas de agotamiento. Las malas cosechas crearon serias necesidades en el campo, donde se concentraba la mayor parte de la población, y también en las ciudades". La población cristiana acudió a los banqueros de la época, muchos de los cuales eran judíos -'no todos', apostilló Izquierdo, "porque sería contribuir a fortalecer un tópico muy extendido"-, y contrajo importantes deudas. "Conservamos abundante documentación sobre los intentos de anular esas deudas o pedir moratorias. También entonces se pedía la condonación y tampoco entonces podía hacer mucho el rey, puesto que la supresión total habría supuesto la ruina para el reino". Según el decano de la Facultad de Humanidades de Toledo, "en aquel entonces había también ‘escraches’, si entendemos la palabra como protestas contra el sistema financiero. La diferencia es que en 1391 no solamente hubo concentraciones a las puertas de las casas, sino que se experimentaron numerosos episodios de violencia, incluida la muerte de muchas personas. Bastó con que un exaltado como Ferrán Martínez, arcediano de Écija, movilizase a gran parte de la población cristiana de la zona sevillana para provocar enormes oleadas de violencia que también tuvieron su eco en Toledo".

Es cierto que en aquel momento el siglo XIV estaba ya tocando a su fin, pero toda Europa padecía las consecuencias de ese difícil periodo, incluido el acusado descenso demográfico que trajo consigo la Peste Negra. "1391 es una fecha importante", continuó Izquierdo, "pues puede entenderse como punto de partida del fenómeno converso. Es a partir de entonces cuando muchos judíos se enfrentaron a la disyuntiva entre seguir sometidos a crecientes ataques o convertirse".Es en ese panorama en el que arranca la Inquisición. "Un fenómeno -añadió SantiagoPalomero- que, como ha escrito Netanyahu, no arremetió tanto contra los judíos sino contra los cristianos conversos, que ya eran miembros de la sociedad con pleno derecho y a quienes los propios judíos criticaban por su profunda asimilación".

El XXIII Curso de verano de Cultura Hispanojudía y Sefardí, cuyas sesiones se trasladaron ayer por la tarde a la Sinagoga del Tránsito, fue inaugurado con una conferencia del arquitecto y medievalista Jean Passini, investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS). La segunda jornada, prevista para hoy, incluirá las intervenciones de Ricardo Izquierdo, y de Yolanda Moreno (Universidad Complutense). Carmen Gómez Gómez (UCM) abordará la situación de las familias judías toledanas ante la Peste Negra, mientras que Juan Ignacio Pulido (Universidad de Alcalá de Henares) hablará sobre los orígenes del problema converso y su permanencia en el tiempo.

El curso finalizará mañana, 3 de julio, con una intervención de Juan Ignacio de Mesa (UCLM) sobre la economía y sociedad en el siglo XIV y sus paralelismos sobre la sociedad actual, así como con una mesa redonda moderada por Santiago Palomero sobre otras crisis que han sacudido España a lo largo de su historia.

Arsenio Escolar: "Pedro I demostró una gran noción de Estado"

"Mi hijo y yo nos decantamos, a la hora de escribir sobre Pedro I de Castilla, por un título que conjugase los dos apelativos del rey, el Justiciero y el Cruel, que es con el que este monarca ha pasado a la historia". El periodista Arsenio Escolar habló sobre el personaje que ocupa el espacio central de su trilogía sobre la historia castellana, de la cual dos libros han visto ya la luz, La nación inventada y El justiciero cruel, ambos publicados por Atalaya. Tanto el periodista burgalés como su hijo Ignacio se enfrentaron a un monarca cuya trayectoria contribuyó sustancialmente a alterar el primero de sus biógrafos, Pero López de Ayala, partidario de este rey y después de su hermanastro y sucesor. "Pedro I cometió excesos, sí, algunos terribles, pero no debemos olvidar que demostró una profunda noción de Estado, muy superior a la perspectiva de su época". Fue muy avanzado, por ejemplo, en sus planteamientos militares y en su concepción de una hacienda pública, "campo en el que ya había dado algunos pasos su padre, Alfonso XI. En general, podríamos decir sin temor a equivocarnos que se anticipó ciento cincuenta años a su época, ofreciendo aspectos que más adelante encontraremos durante el Renacimiento y las monarquías absolutas". Escolar, quien expresó su satisfacción por volver a Toledo -El justiciero cruel fue presentado hace escasos meses en el Museo del Greco-, avanzó que la tercera parte de su trilogía sobre la peripecia castellana, que comprenderá la etapa entre Juan II y los Comuneros, estará lista en un año.

Fuente: La Tribuna de Toledo
XXIII CURSO HISPANOJUDÍO
Julio de 2013

sábado, 22 de junio de 2013

¿La mujer no tenía alma en la Edad Media?

El cine y la televisión asocia Medievo con barbarie y oscuridad. Y que la Iglesia consideraba a la mujer el mismísimo demonio. Nada más lejos de la realidad.

Una gran víctima de la ignorancia es la Edad Media; marcada por un halo de oscuridad desde hace siglos. El término Medievo viene de en medio, como diciendo: no es más que el espacio entre lo grecorromano y el Renacimiento. Y la cultura contemporánea no ha hecho más que acentuar esa imagen. No hay serie de televisión, película o bestseller que no ofrezca una imagen distorsionada de la Edad Media, con la mujer reducida a la condición de una inutilidad, cuando no de una bruja.

Lo que los escolares del siglo XXI no saben es que la mujer medieval competía con el hombre en igualdad de derechos, realizaba operaciones mercantiles, desempeñaba diversos oficios y tenía influencia en terrenos como la religión y la cultura.

Régine Pernoud, autora de notables biografías sobre Leonor de Aquitania y Juana de Arco, ha dejado en evidencia, con sus investigaciones, a quienes señalan que en el siglo XX “la mujer sale, por fin, de la Edad Media”. En este periodo la mujer gozó de un relevante estatus y tuvo un papel esencial en campos como la economía, la religión y la cultura.

Especialista en el Medievo; Régine Pernoud (1909-1998) es autora, entre otros, de los libros La mujer en el tiempo de las catedrales; La mujer en el tiempo de las Cruzadas; Blanca de Castilla; ¿Qué es la Edad Media? y A la luz de la Edad Media. En todos ellos, esta antigua archivera desmitifica la imagen que asocia a la mujer medieval con sumisión e ignorancia.

En aquellos tiempos la mujer disfrutaba de igualdad jurídica respecto al varón: podían votar en las asambleas o en los municipios rurales. E incluso se adelanta mil años a usos y costumbres actuales. Por ejemplo, en numerosas actas notariales consta que las esposas hacían operaciones comerciales sin autorización del marido. El problema es que muchos de esos logros sociales se perdieron en el Renacimiento. Y que los programas escolares de la Ilustración y del siglo XIX redujo el milenio medieval a un paréntesis de “tinieblas”. Hoy, la televisión y el cine han hecho el resto.

En su libro Para acabar con la Edad Media, Pernoud ridiculiza el muy extendido tópico de que la Iglesia no admitió hasta el siglo XV que la mujer tuviera alma: “Es decir, que durante siglos se ha bautizado y admitido en la Eucaristía a unos seres sin alma… ¿por qué no se hizo lo mismo con los animales?”.

De hecho, la mujer medieval disfrutó de más derechos que la de Roma, completamente supeditada al paterfamilias. E incluso había abadesas con poder de señores feudales y con preparación cultural muy superior al de los hombres. Personajes como Santa Catalina de Siena, con una influencia directa sobre el papado, serían casi impensables siglos después. Otro tópico es considerar a la mujer como mera decoración en la sociedad de aquellos siglos. Régine Pernoud demuestra en sus estudios, que ejercía muy diversos oficios: maestra, boticaria, copista, miniaturista, encuadernadora, etcétera.

Las féminas tenían voz y voto en las juntas de la Mesta castellana, y en las asambleas locales de pastores el voto femenino era tan válido como el de sus colegas varones. Por otro lado, desde el siglo XII, con la aparición de la lírica cortés, se redescubre a la dama como motivo de inspiración y constante argumental, a quien el poeta se dirige con una ternura y respeto. La mujer se convierte así en uno de los grandes leitmotiv de la literatura europea.

Es innegable que muchas féminas se vieron sometidos a abusos y vejaciones, y que la viudedad equivalía a miseria y desamparo. Pero justamente, para paliar todo eso, la Iglesia recicló a los guerreros en caballeros, introdujo el culto mariano y al proponer como modelo de conducta un patrón femenino, ayudó a las mujeres en su lucha por la igualdad social. Y los trovadores pusieron en un pedestal a la figura de la dama, redescubriendo el valor de la feminidad, y rindiendo un homenaje a la mujer que muy pocas veces en la Historia ha sido superado. 

Tomás Basallo
La Gaceta

domingo, 16 de junio de 2013

El desmontaje del capitalismo y el fin de la Época de las Pirámides

La victoria se obtiene luchando.
 
La crisis financiero-económica que comenzó en 2007 en los Estados Unidos y que hoy abarca a todo el mundo a menudo es comparada con la crisis de 1929-1933. Aquella, a su vez, representaba la parte final de la larga crisis de 1873-1933. Por cierto, con aquella larga crisis, cuya época fue definida por el historiador holandés Jan Romein como la “línea divisoria”, a menudo comparan el momento histórico que comenzó en los 1970, o más exactamente – en 1973 y que dura hasta ahora. La crisis de la “línea divisoria” de 1873-1933 fue el tiempo del “reparto de naipes del juego social” (F.Braudel), “reparto de los Naipes de la Historia”, y los que consiguieron hacerse con los ases permanecieron arriba hasta el siguiente reparto, que comenzó en los 1970. Más aún, ahora tienen buenas posibilidades para añadir a los viejos ases otros nuevos. Lo que se dice “dinero va al dinero”. Aunque también podría resultar “cenizas a las cenizas” – eso ya depende de cómo Dios tire los dados.

La importancia de la crisis de 1873-1933 es indiscutible. Justamente entonces se formaron los principales sujetos (jugadores, agentes) del siglo XX: el capital financiero, su hermano-enemigo el movimiento socialista revolucionario, los servicios secretos, el crimen organizado; precisamente entonces surgieron las principales contradicciones, que tuvo que resolver el siglo XX: germano-británicas, británico-norteamericanas, germano-rusas; justamente entonces fue determinado el orden del día filosófico y científico del siglo XX, se derrumbaron los últimos imperios del Antiguo Régimen, que la burguesía estaba rompiendo desde el siglo XVIII, se formó el capitalismo monopolista del estado, el comunismo – anticapitalismo sistémico, fascismo, nacional-socialismo y los movimientos de liberación nacional. Y, sin embargo, parece más correcto comparar la crisis de la “línea divisoria” de finales del siglo XX – comienzos del XXI no con la crisis “romeiniana”, sino con la crisis de 1490-1560, crisis de una magnitud mucho mayor que la de 1873-1933, y lo más importante – crisis sistémica.

La crisis “romeiniana” era una crisis estructural, se trataba del paso de una estructura capitalista a otra, mientras que a finales del siglo XV – principios del XVI estaba naciendo el propio sistema capitalista, estaban surgiendo sus instituciones básicas: mercado, estado, política etc. Es decir que hacía su aparición aquello que se debilita, se deshace y se muere en las condiciones de la crisis de finales del siglo XX – principios del siglo XXI, uno de cuyos episodios es la crisis económico-financiera que comenzó en 2007. ¿Entonces resulta que la crisis “divisoria” de finales del s. XX – comienzos del XXI es sistémica y representa la crisis y el fin del capitalismo como sistema? En seguida diré que sí y además este proceso no es del todo espontáneo. Es también el resultado de la actuación de la cúspide de la clase capitalista mundial, unas centenares (como máximo mil o mil quinientas) familias, los “señores de los anillos” del Mordor capitalista, quienes están desmontando el capitalismo en su propio interés – para conservar el poder, los privilegios y la riqueza. Pero antes de abordar esta cuestión, vamos a observar otras crisis sistémicas – lo cual es necesario para comprender mejor la crisis que vivimos y que, como un remolino de agua, podría arrastrarnos al Maelstrom (vorágine – N. del T.) de la Historia.

Tres crisis sistémicas

La crisis sistémica más próxima a nosotros cronológicamente es la crisis del feudalismo y la aparición del capitalismo, la crisis del “largo siglo XVI” (1453-1648), cuya fase decisiva recayó en los años 1490-1560. El principal misterio de esta crisis lo constituye la génesis del capitalismo.

Entre las diferentes concepciones acerca de la génesis del capitalismo hay dos fundamentales – las de Karl Marx y las de Max Weber. La visión de Weber del nacimiento del capitalismo del espíritu del protestantismo no se sostiene en primer lugar empíricamente: se basa en el material recopilado acerca de una de las comarcas germanas durante un período cronológico muy corto.

En cuanto a la explicación de Marx surge el siguiente problema. Según la teoría general de Marx, el paso de un sistema a otro – revolución social – se produce cuando las fuerzas productivas del antiguo sistema superan sus relaciones de producción, estas últimas se rompen y surge el nuevo sistema de estas relaciones, que ya son adecuadas a las fuerzas productivas sobrecrecidas. De tener razón Marx, cada nuevo sistema social (“formación”) debería de partir desde un nivel de las fuerzas productivas superior, que el que caracterizaba al anterior sistema. En la realidad histórica sucede justamente al revés. Feudalismo alcanzó el nivel de las fuerzas productivas de la Antigüedad tardía tan solo hacia los siglos XI-XII, es decir que el feudalismo temprano por el desarrollo de sus fuerzas productivas era inferior frente a la Antigüedad tardía; el capitalismo había alcanzado el nivel del desarrollo de las fuerzas productivas del feudalismo tardío tan solo hacia los principios del siglo XVIII, es decir que durante 300-400 años estuvo alcanzando el pasado. Por lo visto, las raíces de la crisis, así como de la génesis del capitalismo hay que buscarlas – por cierto muy en el espíritu de Marx – en otra cosa, y más concretamente en los intereses de clase de los principales sujetos/agentes que forman el sistema. Los estudios de los últimos decenios han demostrado que precisamente el interés de clase de los feudales (señores) por conservar su poder y los privilegios, su lucha por este objetivo está en el origen de la génesis del capitalismo. Tenía razón Heráclito – “la lucha es el padre de todo”. 

¿Cómo había sucedido?

A mediados del siglo XIV Europa fue alcanzada por la peste – la Muerte Negra, que acabó con 20 millones de los 60 millones de la población de entonces, es decir con un tercio de la población. Empezaron a faltar las manos campesinas, la posición contractual socio-económica del campesino (y también del arrendatario y del jornalero) mejoró en su relación con el señor. Los señores intentaron cambiar la situación, y como respuesta obtuvieron hasta tres sublevaciones en los 1378-1382 (“ciompi” en Florencia, “Jacquerie” en Francia, la de Inglaterra al mando de Wat Tyler), en realidad se trataba de la verdadera revolución popular antifeudal que fracturó la espina dorsal al feudalismo europeo-occidental (estrictamente hablando, no hubo ningún otro feudalismo en la historia).

A partir de este momento, en opinión de los investigadores, el vector más probable del desarrollo hubiera sido la evolución de la sociedad europeo-occidental hacia el “paraíso de los kulaks” (campesinos ricos – N. del T.) y el “paraíso burgués”, es decir hacia el sistema social en el que los señores simplemente se convertían en ricos terratenientes o ricos burgueses, perdiendo una parte importantes de sus privilegios y estatus. Los señores se vieron ante el dilema: perder sus privilegios en relación a la masa de la población o cederlos en relación al poder real. Ciertamente, no les gustaban los reyes, mantenían guerras contra ellos, pero los de abajo les pusieron contra la pared, y los señores optaron por la alianza con la corona.

Este esquema se diferencia sustancialmente del liberal-marxista, según el cual la alianza y la lucha conjunta de la corona y los burgueses contra los señores se convirtieron en el fundamento sobre el que “había crecido” el capitalismo. Claro que también tuvo lugar la distribución de las fuerzas sociales de la que hablaban los liberales y marxistas. Pero no era lo principal, lo más importante fue el camino de la conversión de los feudales en capitalistas, su introducción en el mercado mundial que surge en el siglo XVI. Basándose en gran cantidad de material estudiado lo ha mostrado muy bien Richard Lachmann en su trabajo “Capitalistas contra su voluntad”.

El primer resultado de la alianza entre la corona y los señores fue la aparición de las así llamadas “nuevas monarquías” (Luis XI en Francia, Enrique VII en Inglaterra) – estructuras considerablemente más institucionalizadas que las feudales y mucho más represivas; el rey se convertía en el soberano “inmediato” con respecto a todos los súbditos, y no solamente con respecto a sus vasallos, las obligaciones de la nueva nobleza, realmente posfeudal con respecto a la corona eran más pesadas que las mismas durante la época feudal. No existía término para definir a las “nuevas monarquías”, pero fue inventado. Lo hizo Maquiavelo, quien “lanzó” el término lo stato – estado. El estado se convirtió en el poderosísimo arma de los ex-feudales contra los de abajo. Otra arma lo constituyó el ejército de nuevo tipo.

En 1492 Colón descubrió América y a Europa Occidental empezaron a llegar el oro y la plata. Estos medios en primer lugar se invertían en el campo militar. Como resultado se produjo la revolución militar del siglo XVI, surgió una nueva forma de organización militar contra la que los de abajo difícilmente podían luchar. Por otro lado, el descubrimiento de América, hizo que surgiera lo que Marx llamó el “mercado mundial” e I. Wallerstein – el “mundo-sistema europeo” y que en esencia representaba el nuevo sistema de la división internacional – noratlántico – del trabajo, y que ofrecía a los de arriba unas posibilidades cualitativamente nuevas. Los ex-feudales y mercaderes introducidos en este sistema mejoraron considerablemente su situación contractual socio-económica con respecto a los de abajo, porque ahora podían operar en un nivel más alto del espacio económico – el macroregional, mientras que los de abajo permanecían en el nivel local, que dependía del macroregional.

Como resultado de todos estos cambios hacia 1648 en Europa Occidental en el poder en sus distintos niveles permanecía el 90% de las familias que gobernaban la “península” en 1453. De modo que los feudales, persiguiendo sus intereses de clase, desmontaron el feudalismo, para conservar el poder, los privilegios y la riqueza y en el proceso de esta lucha crearon el nuevo sistema. Así que el capitalismo es un producto colateral de la lucha de los feudales por perpetuarse en el futuro con el nuevo “ropaje”. ¿Sorprendente? En absoluto. V.V. Krilov escribía que la lucha de clases es el desarrollo de las fuerzas productivas (en primer lugar sociales) fuera de la esfera de la producción.

La siguiente crisis de la que es necesario hablar es la crisis de la Antigüedad tardía, del sistema esclavista-antiguo (s.s. IV-VI d. de J.C.). Se diferencia en muchos aspectos de la crisis del feudalismo tardío. Señalaré lo más importante. En primer lugar, el esclavismo de la Antigüedad era un sistema extensivo (orientado hacia la extensión), necesitaba expanderse y tener periferia. El feudalismo orientado intensivamente no la necesitaba. En segundo lugar, a lo largo de la crisis de la Antigüedad tardía la cúspide del Imperio Romano de Occidente fue aniquilada, dispersada o absorbida por la élite de las tribus bárbaras. Entre la élite de la Antigüedad tardía y la del feudalismo temprano falta la sucesión, y entre el fin de Antigüedad y el comienzo del feudalismo están los Siglos Oscuros (s.s. VI-VIII d. de J.C.).

La crisis de la Antigüedad tardía, a diferencia de la crisis del feudalismo tardío, constituye el ejemplo de la actuación equivocada de la élite gobernante y del derrumbe de todo el sistema junto con ella. También es significativo que la crisis del feudalismo, que terminó con su desmontaje, no aniquiló a la civilización occidental – el capitalismo se convirtió (aunque con matices) en la siguiente fase de su desarrollo, mientras que la crisis de la sociedad esclavista-antigua acabó en el derrumbe de la civilización de la Antigüedad, es decir que además fue una crisis civilizatoria, a diferencia de la feudal (la crisis del “largo siglo XVI” fue una crisis interna de la civilización).

La tercera crisis de la que vamos a hablar (y el tercer tipo de crisis) fue la crisis del Paleolítico superior (25 mil – 10 mil a. de J.C.). Seguramente, fue la crisis de los recursos demográficos (socio-biosférica) más terrible. Duró 15 mil años, puso el punto y final a varios centenares de miles de años del paleolítico y abarcó a casi todo el planeta, o más exactamente, a su parte habitada. Su resultado fue la reducción de la población mundial en un 80%, la decadencia y degradación de la sociedad y cultura. La salida de la crisis fue a través de la así llamada “revolución neolítica” – la aparición de la agricultura, ganadería, de las ciudades, clases etc., en una palabra – de la Civilización.

De modo, que tenemos ante nosotros tres crisis diferentes: la crisis sistémica de la formación; sistémica de la formación-civilización (“civilización” en el sentido estricto, concreto) y sistémica de carácter socio-biosférico, que sustituyó un tipo de “Juego de la Sociedad con la Naturaleza” (S. Lem) – Paleolítico, por otro – Civilización.

Ahora, después de haber visto las tres crisis sistémicas, veamos lo que ocurre en el mundo de hoy, o más exactamente, lo que está ocurriendo desde los años 1970. En realidad, ante nuestros ojos desaparece el mundo, surgido entre los años 1870-1930 y que floreció en los “gloriosos treinta años” (Jean Fourastié) 1945-1975.

Desmontaje del capitalismo

Se debilita y entra en decadencia la nación-estado; empeora la situación de las capas medias y trabajadoras incluso del núcleo del sistema capitalista, sin hablar de sus capas bajas y de la periferia; se encoge la sociedad civil – tanto por su posibilidad de influir sobre el poder a nivel nacional, sin hablar del nivel global, como por su esencia: muchas sociedades occidentales de las sociedades de ciudadanos se convierten en las sociedades de comunidades y de minorías, es decir que se convierten en posoccidentales; la política se convierte cada vez más en la combinación del sistema administrativo y del show business; el mercado es sustituido por el monopolio; entra en decadencia el conocimiento racional, se trata tanto de las ideologías progresistas del marxismo y del liberalismo que eran elementos de la geocultura de la Ilustración, como también de la ciencia – aparecen libros con títulos simbólicos “Fin del progreso”, “Exequias por la Ilustración”; a marchas forzadas degrada la ciencia sobre la sociedad (falta de la teoría, especialización en temas pequeños) y la educación; el sistema de Boloña socava a la universidad como fenómeno de la Época Moderna; la decadencia de la moral cristiana salta a la vista – en realidad vivimos en la sociedad poscristiana; en el mundo crece el número de la gente del basurero/chabolas – los “nuevos desechados”, entre la que están madurando las uvas de la ira.

¿Por qué ocurre todo esto? En parte los procesos descritos tienen un carácter espontáneo, en parte – proyectado, es decir que son la consecuencia de una acción consciente. ¿De quién?

En 1975 vio la luz el informe “La crisis de la democracia”, escrito por encargo de la Comisión Trilateral por S. Huntington, M. Crozier y J. Watanuki. En este informe se fijan nítidamente las amenazas para la clase dominante – en primer lugar, el que contra ella comienza a trabajar la democracia y welfare state (estado del bienestar social), que tomaron forma en la posguerra. Bajo la crisis de la democracia no se entendía la crisis de la democracia como tal, sino el desarrollo de la democracia que no era favorable para la cúspide de la pirámide social.

En este informe se afirmaba que el desarrollo de la democracia en Occidente lleva a la disminución del poder del gobierno, que distintos grupos de población, aprovechando la democracia, habían comenzado a reivindicar los derechos y privilegios a los que nunca antes aspiraron, y que semejantes “excesos de la democracia” suponían un desafío para el sistema de gobierno establecido. Los autores escribían que la amenaza al gobierno democrático en los EE.UU. no provenía del exterior, su fuente era “la dinámica interna de la propia democracia dentro de una sociedad móvil, con el nivel elevado de educación, que se caracteriza por el alto grado de la participación (política – A. Fúrsov)”. Y como conclusión: había que favorecer la no implicación (noninvolvement) de las masas en la política, provocar cierta apatía, frenar la democracia, partiendo de que no es más que una forma de organizar el poder, y que tampoco es universal: “En muchos casos la necesidad de tener conocimientos de experto, la superioridad en el estatus y el rango (seniority), experiencia y capacidad especial pueden ganar frente a las pretensiones de la democracia como método de constitución del poder”.

La necesitad de debilitar a la democracia y a la clase media suponía también la necesidad de debilitar las instituciones básicas de la sociedad capitalista, y en realidad – su desmontaje. Se trata de los elementos como la nación-estado, política, sociedad civil, conocimiento racional. En otras palabras, se trata del capitalismo. Aquí es necesario señalar que, a pesar de lo que muchos creen, el capitalismo no es simplemente el triunfo del capital, el capital existía antes del capitalismo y existirá después.

El capitalismo es un complejo sistema institucional, que limita al capital en su propio interés a largo plazo y que asegura (en primer lugar con la ayuda del estado) su expansión en el espacio. Esto último es de vital importancia para el capitalismo debido a su orientación extensiva. El capitalismo no puede ser de otra manera, porque resuelve muchas de sus contradicciones, trasladándolas fuera de su propio marco y creciendo en el espacio.

En cuanto desciende la norma mundial de las ganancias, el capitalismo coge, arranca un trozo de la zona no capitalista y lo convierte en la periferia capitalista – fuente de mano de obra barata y mercado para sus mercancías. Y así hasta el siguiente descenso serio en la norma del beneficio; de ahí el colonialismo, la expansión colonial que no transcurría paulatinamente, sino a saltos. Subrayemos: para funcionar con normalidad el capitalismo necesita la zona no capitalista, que convierte en la periferia capitalista y sin la cual tampoco puede existir – al igual que ocurría con el sistema esclavista de la Antigüedad. Entre otras cosas, la explotación de la periferia ayuda a mantener la paz social en el centro del sistema (su “núcleo”), a mantener un determinado nivel de vida para la mayoría de su población. (La crisis global sistémica del capitalismo, debido a la imposibilidad de seguir creciendo – el mercado ya es global y la superficie del planeta es finita – es explicada detalladamente en los trabajos del economista ruso Mikhail Khazin – N. del T.). Y los limitadores del capital en el propio núcleo son, como ya hemos señalado, la nación-estado, la política, sociedad civil y otra serie de formas e instituciones. Y, como sabemos, precisamente esas instituciones y los grupos sociales relacionados con ellas están siendo destruidas/desmontados desde los mediados de los años 1970. El desmontaje de estas instituciones representa en realidad el desmontaje del capitalismo como sistema, llevado a cabo por la cúspide transnacional (mundial) con el fin de conservar su poder (control mundial), privilegios y riquezas desde los años 1970. Este proceso se aceleró en los 1990 y, por lo visto, se acelerará todavía más en los años 2010.
¿Cuáles son las causas de este proceso?
La primera causa tiene un claro carácter de clase. En el límite de los años 1960-1970 la cúspide de la burguesía dentro del núcleo del sistema capitalista en las condiciones del crecimiento del bienestar económico y de la influencia política de las clases media y obrera, de los partidos de izquierda, del aumento de las “dimensiones” de la nación-estado en el formato de welfare state quedó en una situación parecida a la de los feudales del siglo XV. Y fue dado un paso análogo – el desmontaje del sistema. Pero si los feudales no sabían lo que hacían, y actuaban guiados por el instinto social, los burgueses, para los que trabajan miles de “fábricas del pensamiento” (“think tanks”) iniciaron el desmontaje conscientemente, aunque es probable que en un principio se pensó en el desmontaje de algunos elementos y no de todo el sistema. Pero muy pronto la perspectiva sistémica quedó clara.

Y quedó clara con la globalización, sobre todo después del derrumbe del principal bastión del “anticapitalismo sistémico” – de la URSS. La globalización (de los capitales) – “hija” de la Revolución Científico-Técnica y “nieta” de la guerra fría – representa la victoria total del capital, que se convierte en una señal electrónica y supera prácticamente todas las barreras (espaciales, sociales, políticas); lo real no puede controlar lo virtual – pertenecen a distintos niveles (pero lo contrario sí es posible). Todo el mundo se ha convertido en capitalista-neoliberal, incluyendo a la URSS, Europa Oriental, China. ¡En todas partes capital(ismo)! ¡Victoria! Pero como había escrito el poeta N. Korhavin en otra ocasión “Su victoria fue su desgracia/Detrás se abría el vacío”. La zona no capitalista ha desaparecido y ahora el capital(ismo) ya no puede resolver sus problemas, sacándolos fuera – no hay dónde. Y las guerras como las de 1914-1918 y 1939-1945 tampoco son posibles.

¿Qué va a hacer el pobre capitalismo? ¿Dónde buscar las fuentes para la futura acumulación del capital? Solo puede buscarlas dentro de sí mismo. Pero el caso es que el capitalismo es un sistema orientado extensivamente y no intensivamente, está institucionalmente “afinado” para la extensión, y su reorientación, el “reformateo de la Matriz” exige el desmontaje de los elementos que forman el sistema, es decir el desmontaje del propio sistema y la creación del otro en su lugar, que tipológicamente, por su nicho-equivalencia será parecido al feudalismo, o más exactamente, supondrá el retorno a sus principios organizativos en un nuevo giro más alto de la “espiral del desarrollo” – y con la corrección de que ya no se va a tratar únicamente de la sociedad occidental, cristiana y local. El agotamiento del espacio terrestre debido a la globalización se ha convertido en otra causa, intereses de clase aparte, del desmontaje del capitalismo.

Así que tenemos el desmontaje del capitalismo realizado por su cúspide “a la” desmontaje del feudalismo en 1453-1648. ¿Pero lo han pensado todo los señores de sus anillos y su servidumbre intelectual? Tengo una mala noticia para los “desmontadores”: el feudalismo no tenía periferia, cuya existencia cambia fundamentalmente tanto la esencia de la crisis, como el proceso del desmontaje, y el vector de su desarrollo. Al incluir en sus procesos, en el mercado mundial a gigantescas masas de población, a todo el planeta, el capitalismo demográficamente ha creado a su periferia afro-asiática y latinoamericana elevando los niveles de población hasta los límites que no hubiera alcanzado por sí misma. Y ahora esta periferia capitalista que ya no le hace falta al núcleo, como ocurría en los “buenos viejos tiempos del capitalismo”, no va a desaparecer así como así. Presiona al núcleo, el Sur penetra en el Norte, crea sus enclaves y lo desgasta; lo que A.J. Toynbee junior llamaba “unión del proletariado interior y exterior”, favorece la periferización del núcleo, su conquista por la periferia, con la amenaza directa y clara si no del cambio, sí de la sustancial modificación de las élites, al menos de gran parte de ellas. De tal manera que el intento del desmontaje del capitalismo “a la” desmontaje del feudalismo desemboca en una crisis del tipo de la Antigüedad tardía y no tardofeudal, o más exactamente, combina los rasgos y cualidades de ambas. 
Pero eso aún no es todo. Hay otra mala noticia.
El capitalismo es un sistema global, planetario, basado no solamente en la explotación del hombre, sino también de la naturaleza. Al incluir en sus procesos económico-productivos a la biosfera en su conjunto, el capitalismo la ha llevado al estado de la crisis ecológica global, y a la humanidad a la crisis de los recursos. Tipológicamente algo similar no había ocurrido desde los tiempos de la crisis del Paleolítico superior. Claro que las dimensiones actuales son incomparables con la crisis paleolítica. Como resultado tenemos la crisis-muñeca rusa (matrioska), crisis-dominó, cuando una crisis conlleva la otra, todavía mayor y más destructiva.

Además la crisis-desmontaje del capitalismo actual no se agota con los rasgos de las tres crisis descritas. Su crisis automáticamente significa varias crisis más. En primer lugar, es la crisis de la civilización occidental tal y como se había formado a lo largo de los últimos mil años. En segundo lugar, es la crisis del cristianismo en sus diferentes aspectos: el particular (crisis de la visión protestante del trabajo sobre el fondo de las tendencias hacia el hedonismo que crecen rápidamente, consumismo, el “no hacer nada” más o menos activo, tanto por parte de los de arriba, como de los de abajo), y el general (crisis del tipo cristiano de personalidad), crisis del proyecto. De esta última vale la pena hablar más específicamente, porque la crisis del capitalismo de finales del siglo XX – comienzos del XXI también es la crisis del proyecto bíblico.

A lo largo de dos mil años la cúpula de la sociedad (primero mediterránea, luego europea, y en los s.s. XIX-XX – mundial), aprovechando y adaptando a sus necesidades el proyecto contestatario-emancipador de Jesucristo y al mismo tiempo ahogándolo (ideológicamente con la ayuda del Viejo Testamento, organizativamente – con la ayuda de la iglesia cristiana), lo había convertido en el proyecto bíblico. El proyecto bíblico como la manera de mantener en vereda al “pequeño hombre” principalmente desde su propio interior (interiorización del control) sustituyó al proyecto egipcio antiguo, plasmado por última vez en el Imperio Romano, con su acento en el control externo. A pesar de que el proyecto bíblico tuvo muchos altibajos (la separación del catolicismo de la ortodoxia con fines políticos; aparición del protestantismo como el comienzo de la judaización del cristianismo; aparición de la Ilustración panteísta y atea y de sus “ramificaciones” – liberalismo y sobre todo marxismo no simplemente como una versión secular, sino descristianizada del proyecto bíblico), a lo largo de casi dos mil años, aunque cada vez peor, pero siguió cumpliendo con los objetivos para los que fue creado. A partir del último tercio del siglo XX el proyecto bíblico dejó de funcionar. Los “desmontadores” del capitalismo tendrán que crear no simplemente un nuevo sistema, sino un nuevo proyecto. El globofascismo de los “neocones” – esos izquierdistas que han pasado por la “escuela de derechas” de Leo Strauss y se han empapado de Platón, difícilmente va a servir.

En tercer lugar, la crisis del capitalismo es la crisis de la Civilización, es decir de la civilización humana tal y como existe los últimos 10-12 mil años (13.653 siguiendo la cronología hindú; 13.542 siguiendo la cronología egipcia antigua y asiria; 10.498-10.499 según la cronología de los olmecas y los mayas). Defino la época de la civilización terrestre como la Época (o Tiempo) de las Pirámides y de la Esfinge: los datos arqueológicos de los últimos decenios testimonian que la edad de las pirámides y, sobre todo, de la Esfinge es más antigua de lo que se suponía, estas construcciones están fechadas en 8-10 mil años antes de nuestra era y por lo visto fueron construidas por los representantes de la civilización anterior a la egipcia.

El mundo de las Pirámides llega a su fin junto con el capitalismo. La revolución científico-técnica, gracias a la cual los factores informáticos (no materiales) comienzan a dominar sobre los materiales – no es una segunda revolución industrial, sino algo más serio, comparable por sus consecuencias con la revolución neolítica (por primera vez en la Historia la clase dominante tiene el acceso al interior de la conciencia humana a través de su conexión al permanente flujo de la información. Con los métodos de control neurolingüístico se logra borrar la frontera nítida entre el exterior y el interior de la mente, entre lo real y lo virtual, convirtiéndola en la “cinta de Moebius”; el triunfo de la “economía intelectual” hará imposible de raíz cualquier futura protesta, anulando el “Yo” del ser humano – N. del T.).

El mundo vive sus últimos decenios relativamente tranquilos anteriores a la crisis-muñeca rusa, que no tiene otra crisis análoga y que, seguramente, barrerá no solo el capitalismo con sus amigos y enemigos, sino a toda la civilización posneolítica. Y si la humanidad consigue superarla, incluso a costa de haberse reducido a mil millones o quinientos millones, la nueva sociedad será no menos distinta de la Civilización (del Mundo de las Pirámides – en el sentido de que las pirámides egipcias son el principal símbolo de la época posneolítica), que ésta del Paleolítico (…)

En quinto lugar, en la agenda del día podría aparecer la crisis del homo sapiens. Una cosa era la crisis de la biosfera hace 25 mil años, y otra muy distinta sucede hoy – en un planeta, lleno de estaciones de energía atómica, armas bacteriológicas y otras, con la población de 6,6 mil millones (hacia 2030 serán 8 mil millones). La catástrofe planetaria podría acabar con toda la población, o dejar tal huella, que el futuro “desarrollo” solo sea posible en forma de degradación. De esta manera, el desmontaje del capitalismo abrió la caja nunca imaginada de una Pandora nunca imaginada con las consecuencias nunca imaginadas. Y todavía no hemos dicho nada sobre el aumento de la actividad geovolcánica en el s. XXI (con el pico máximo en el s. XXII), ni sobre el inevitable cambio en la dirección del eje de la Tierra (que ocurre cada 12-15 mil años, la última vez sucedió hace 12-13 mil años), ni de que termina el “largo verano” – el tiempo cálido de diez mil años de duración dentro del período de cien mil años – 90 mil recaen en el período de glaciación.

Claro que se puede eludir todo esto, diciendo que se trata de meter el miedo con los catastrofismos, de subrayar la “visión negra” (S. Lem). Pero es mejor vivir según el principio “quien está avisado, está armado”, que convertirse en la víctima del “síndrome de Sidonio Apolinario”, es decir ignorar totalmente la amenaza pendiente.

¿Qué variantes hay del desarrollo posterior a la crisis – si es que, claro está, se logra salir de ella de manera menos catastrófica? Teóricamente hay varias variantes. (…) En realidad el nuevo sistema será seguramente futuro-arcaico – el mundo de las tecnologías ultramodernas convivirá con las estructuras neoarcaicas y hasta neobárbaras.

Lo mismo que en los siglos XIV-XVI, en el planeta habrá un mosaico de diferentes formas de organización social, económica y del poder. Será un mundo de contrastes: junto con los ultramodernos enclaves de “región-economías” (Keniche Ohmae) convivirán zonas en proceso de desmodernización, arcaicas e incluso asociales. La época capitalista, sobre todo su fase modernista, parecerá como un tiempo fantástico, que muy pronto será mitologizado. El ritmo del desarrollo del mundo poscapitalista, poscivilizacional será considerablemente inferior al del sistema capitalista, y probablemente de toda la Época de las Pirámides en su totalidad. Probablemente, la Civilización no fue más que una breve exponente entre las dos asíntotas – el Paleolítico, y lo que viene a suceder a la Civilización. ¿Es triste? Sí. Pero es triste desde el punto de vista de la Ilustración, del proyecto bíblico y del cristianismo, de los que hay que despedirse, - vixerunt. El futuro no es una continuación lineal de la época del capitalismo y ni siquiera de la Época de las Pirámides, es algo distinto, más complejo y a la vez más sencillo.

El desarrollo del nuevo sistema, y como la mayoría de los sistemas sociales durará 600, máximo 1000 años, transcurrirá en medio de las cada vez peores condiciones naturales, por lo que es bastante probable, o tal vez inevitable el aumento de la barbarización y arcaización en diferentes partes del planeta. En cualquier caso uno de los objetivos más importantes para los hombres de este futuro poco amable será la conservación de los conocimientos y la preparación para las catástrofes naturales, en primer lugar – para el nuevo período de glaciación. Pero por este poco amable futuro de los siglos XXIII-XXX (?) todavía habrá que luchar en los siglos XXI – XXII, y también hoy.

¿Qué se puede oponer a los “desmontadores”? Ni mucho, ni poco – la voluntad y la razón. La razón – es el nuevo conocimiento racional sobre el mundo. Nueva ética y nuevo conocimiento – son el escudo y la espada frente a la civilización de los cambistas. ¿Así la victoria estará garantizada? No. La victoria se obtiene luchando. Pero esto garantiza la voluntad de la victoria y la dignidad como el estado de la mente y del alma. Y la esperanza de que vamos a superar la crisis, en la que se sumerge el capitalismo y la civilización occidental, que nos quedaremos en el barco, que surca las olas del Océano del Tiempo, en el que se sumerge la Época de las Pirámides.

Andrei Fúrsov (n.1951) es historiador, sociólogo y publicista. Autor de numerosas monografías científicas y del libro “Campanas de la historia” (Moscú, 1996). Sus intereses científicos se centran en la metodología de los estudios histórico-sociales, teoría e historia de sistemas sociales complejos, particularidades del sujeto histórico, fenómeno del poder (y la lucha mundial por el poder, la información y los recursos).
 
Traducido del ruso por Arturo Marián Llanos
Fuente: Kaos en la Red

martes, 11 de junio de 2013

La historia de los vascos y el nacimiento de los territorios históricos

LOS INDICIOS APUNTAN A QUE YA EN LOS SIGLOS VI Y VII EXISTÍA CIERTA UNIDAD EN EL ÁMBITO PIRENAICO OCCIDENTAL, POR EL EMPLEO DE UNA MISMA LENGUA Y POR SU SITUACIÓN DE FRONTERA ENTRE VISIGODOS Y FRANCOS

VASCONIA 

La tierra de los vascones que se extendía a ambos lados de los Pirineos occidentales, experimentó hace 1.300 años importantes transformaciones en su organización política, social y productiva que se manifestaron en el nacimiento de nuevas demarcaciones. Con el paso del tiempo éstas fueron adquiriendo los nombres y los contornos de los territorios que conforman actualmente Euskal Herria.

Con anterioridad, en los siglos VI y VII, todos los indicios apuntan a la existencia de cierta unidad en el ámbito pirenaico occidental en función del empleo de una misma lengua y de su situación de tierra fronteriza entre dos grandes monarquías: la de los visigodos y la de los francos.

Las necrópolis de los siglos VI y VII con ajuares funerarios de tradición franca halladas al sur de los Pirineos (Pamplona y Buzaga en Navarra, Aldaieta o San Martín de Alegria-Dulantzi en Alava, Finaga en Bizkaia, por poner unos pocos ejemplos) constituyen una de las pruebas más sólidas de la existencia de esa unidad cultural.

Esta unidad también se manifiesta en la denominación de vascones dada por los cronistas a sus habitantes, lo que supone que aquellos escritores foráneos percibieron en ellos suficientes peculiaridades y elementos de cohesión para diferenciarlos de otros.

Sin embargo poco sabemos de la organización interna de estos territorios, que debió de fundarse en el reconocimiento de distintos poderes aristocráticos cohesionados en torno a familias locales, probablemente interrelacionadas, asentadas en determinados enclaves desde donde extenderían su influencia y dominio a áreas más amplias. Es probable que esos enclaves se correspondan con los lugares donde se han detectado las necrópolis con sepulturas privilegiadas siguiendo la moda franca, reflejo de una sociedad distante de los tópicos que sostienen la existencia de grupos gentilicios o comunidades campesinas cuyo objetivo esencial fuera la subsistencia.

LAS PRIMERAS REFERENCIAS 

A lo largo del siglo VIII la situación cambia: la unidad se fue disgregando progresivamente y la fractura entre los distintos grupos vascones se fue haciendo mayor. Unos -los del sur- crearon el reino de Pamplona, colaboraron con la monarquía astur o gobernaron, convertidos a la fe musulmana, la marca superior del Al-Andalus. Y otros -los del norte- se insertaron en las estructuras del reino carolingio a través del ducado de Vasconia.

Todo esto se deduce de la arqueología y de crónicas o relatos de la época. La Crónica de Alfonso III de Asturias, escrita a finales del siglo IX, ofrece la primera constatación de regiones diferenciadas en nuestro entorno. Las crónicas musulmanas, por su parte, nos informan de comarcas y enclaves (la Ribera o Tudela), bajo dominio musulmán. Y las crónicas francas, finalmente, relatan los intentos de los carolingios por asegurar su autoridad desde el Garona al Ebro.

Desde el punto de vista que nos ocupa, lo esencial de estos textos es que muestran el nacimiento de unos territorios, designados por sus topónimos, dotados de personalidad propia y que no debían estar tan escasamente desarrollados como se ha pretendido al tener intereses sobre ellos las monarquías asturiana o carolingia o el emirato musulmán de Córdoba.

ÁLAVA 

Según la crónica de Alfonso III, estuvo siempre poseída por sus habitantes. Esta Álava primitiva, de contornos más reducidos que la actual, estaría situada entre las estribaciones del Gorbea, los montes de Vitoria y los ríos Bayas y Zadorra, sin englobar comarcas hoy alavesas como Valdegobia, La Rioja Alta o Aiara (también mencionada en las crónicas).

Álava fue el escenario de la campaña del rey asturiano Fruela I contra los vascones, la tierra de la mujer de éste, Munia, y el refugio del hijo de ambos, Alfonso II. Todo ello refleja, de una parte, la relación entre Asturias y Álava, ya que la política matrimonial era uno de los principales medios que tenían los soberanos para asentar y extender su autoridad. Y de otra, su estructura social, donde al menos la familia de Munia tenía potestad suficiente para emparentar con el rey astur y participar en las luchas internas que las distintas facciones de la aristocracia asturiana mantenían por acceder al trono, al proteger a Alfonso II o, más tarde, apoyar a Nepociano frente a las pretensiones de Ramiro I en 843. También en este contexto deben entenderse las rebeliones de los vascones contra Ordoño I (850-866) y Alfonso III (866-910).

En la segunda mitad del siglo IX, hace su aparición el primer conde, el legendario don Eylo. Y ya con seguridad, en 882 uno nuevo, Vigila Scemeniz, convertido en delegado y representante de la corona.

BIZKAIA 

Con dicho topónimo la Crónica identificaba las tierras presididas por el monte Oiz y sus estribaciones. Por lo tanto un ámbito percibido en función del monte, lo que es síntoma de la sociedad que lo ocupa dedicada esencialmente a prácticas agropecuarias y que no encontraba en el fondo de los valles alicientes para establecerse. No volvemos a saber nada de Bizkaia hasta el año 925 cuando las crónicas mencionan a un conde de nombre Momo que casó con Belasquita, la hija de Sancho Garcés I de Pamplona. Y más tarde, en 1050, aparece el primer conde conocido vinculado al reino del Pirineo: Eneko López, cuya familia, años después, tomó el nombre de Haro y hacia 1212 hizo hereditario el Señorío.

Otros territorios actualmente vizcainos son mencionados en la Crónica diferenciados de Bizkaia. Nos referimos a Sopuerta y Carranza (actuales Encartaciones) de las que se dice que fueron repobladas en tiempos de Alfonso I por cristianos de los valles del Duero y Ebro gobernados por musulmanes. Pero no existen testimonios que lo confirmen. Es más, de haberse producido la repoblación, tendría que haber dejado huellas en la toponimia y, sin embargo, los nombres que sirven para denominar las aldeas más antiguas son mayoritariamente en euskara (Garai, Larrea, Goiuri, Ibarra…). Parece, en consecuencia, que la repoblación tuvo una escasa repercusión demográfica, por lo que debió de ser sólo un recurso literario utilizado por los redactores de las fuentes para justificar la incorporación de la comarca en el reino de Asturias.

PAMPLONA 

Del párrafo de la Crónica de Alfonso III en que aparecen designados los nombres de los territorios vascos actuales, Pamplona era el único conocido desde antiguo ya que fue una vieja ciudad fundada en tiempos de los romanos y que continuó ocupada en época visigoda. Entre los años 778 y 824 las tensiones en la zona fueron en aumento, motivadas por dos cuestiones. De un lado, por las luchas internas que mantuvieron las distintas familias de la aristocracia pirenaica por incrementar las bases de su dominio social. De otro, por el fortalecimiento de los vecinos: los musulmanes al Sur, tras la instauración del emirato de Córdoba por Abd al-Rahman (756-788), y los carolingios al Norte, ante la política expansiva de Carlomagno (771-814).

El acontecimiento simbólico que inició esta confrontación fue la batalla de Roncesvalles (778). Se produjo por los problemas que se habían creado en la frontera superior del Al-Andalus (en el valle del Ebro) cuyos gobernantes, que pugnaban por escapar de la autoridad del emir, no dudaron en solicitar la ayuda de Carlomagno ofreciéndole la plaza de Zaragoza; pero cuando el monarca franco llegó a la ciudad, ésta le cerró las puertas. Ante el fracaso, emprendió la retirada, destruyendo Pamplona y cruzando el paso de Roncesvalles, donde la retaguardia de su ejército sufrió la conocida derrota de 778. Lo importante del relato es que a partir de este momento los intereses de francos y musulmanes se orientaron a debilitar Pamplona ante el temor de que pudiera surgir en su interior un poder político fuerte que les hiciera competencia y cuestionara su autoridad.

Lejos de resistir ante los poderosos vecinos, la aristocracia de Pamplona optó por apoyarse en ellos. Así, surgieron dos tendencias representadas en otras tantas familias: una, procarolingia, encabezada por los Velasco, y otra promusulmana, identificada con los Iñigo o Arista, los futuros reyes.

Esta situación explica que, al compás de distintas situaciones políticas, una u otra fracción se hiciera con la dirección de Pamplona. En 799 se incrementó la presión carolingia, poniendo al mando de la ciudad a un Velasco, lo que respondía a un plan preconcebido de los carolingios por crear un condado en Pamplona y establecer una marca fronteriza que llegara hasta el Ebro. El poder de los Velasco no fue duradero pues poco después el gobierno de la ciudad cayó en manos de Iñigo Arista (816-851). En este contexto se produjo el último intento franco por extender su influencia al Sur de los Pirineos Occidentales. En 824 un ejército reclutado entre los vascones del norte y dirigido por los condes Eblo y Aznar se apoderó de Pamplona, pero a su regreso fue vencido por Iñigo en el segundo Roncesvalles.

Esta victoria y la alianza promusulmana marcó el fin de las aspiraciones carolingias y el fin de las disputas entre las familias navarras, al imponerse una de ellas, la de los Iñigo. A mediados del siglo IX, un nuevo reino se estaba gestando, hasta el punto de que san Eulogio de Córdoba no dudó en denominar a Iñigo Arista Christicola princeps, haciendo referencia a su carácter cristiano y a su poder autónomo.

Asegurado el control de Pamplona, el instrumento empleado por García Iñiguez (el hijo del primer Arista) para mantener el apoyo de las familias del Pirineo fue aglutinarlas en torno a su prestigio militar, que fue creciendo a partir de la batalla de Clavijo de 858, en que una coalición cristiana venció a los musulmanes cerca de Albelda. Pero a su muerte, su hijo Fortún Garcés, que había pasado 20 años en Córdoba, se replegó frente al Islam y los nobles optaron por apoyar a otra familia, la de Sancho Garcés que fue el impulsor de la primera expansión de Pamplona e incorporó al incipiente reino la Tierra Estella, las riberas del Ega, Arga y Aragón o la Rioja, iniciando así una nueva dinastía, la Jimena, que subsistió, con una interrupción de 58 años, hasta 1234.

DUCADO DE VASCONIA 

Al Norte de los Pirineos, el ducado de Vasconia es mencionado en las crónicas francas. Fue instaurado en el 768 por Pipino el Breve, siendo el instrumento empleado por el monarca para garantizar la permanencia de esa tierra en la estructura política-administrativa de los carolingios. Carlomagno lo reforzó integrándolo en el reino de Aquitania que fue encomendado a su hijo Ludovico Pío cuando todavía era un niño, a quien presentó en la corte de Paderborn vestido a la manera vasca, esto es con manto redondo, camisa de mangas anchas, pantalón ancho, espuelas atadas a las botas y una lanza en la mano. Este gesto de Carlomagno es síntoma del peso que tenían los vascones en la política carolingia, tomando parte en campañas militares como la conquista de Barcelona del 801.

Al margen de estos lugares, quedaban amplios espacios de la antigua Vasconia sin denominar. Se puede considerar, por un lado, que no fueron objeto de la política de asturianos, carolingios o musulmanes al no representar papel estratégico alguno para sus intereses. Pero, también, es probable que en esas comarcas los poderes foráneos no encontraran interlocutores válidos capaces de desarrollar su política expansiva, quizás por la ausencia de autoridades locales consolidadas y potentes, síntoma de la debilidad de sus estructuras sociales. Es el caso de Gipuzkoa, que no es mencionado en estos siglos. Así, la aparición del corónimo en la documentación escrita es tardía, del año 1025. En definitiva, cuando en el siglo XI el rey navarro Sancho III el Mayor aglutinó las tierras de habla vasca en la monarquía de Pamplona, los territorios históricos eran una realidad, aunque faltaran varios siglos para que éstos adquirieran los contornos actuales y se dotaran de las instituciones y fueros que, adaptándose a los tiempos, se han mantenido hasta la actualidad.

IÑAKI GARCÍA CAMINO

Fuente:   Noticias de Álava 

domingo, 9 de junio de 2013

Europa retrocede a la Edad Media: Las jóvenes suecas utilizan ya cinturones de castidad para evitar ser violadas por los inmigrantes


La cifra de denuncias de violación en Suecia se ha triplicado desde 1992. Los casos de violación que implican a niños de edad inferior a los 15 años son hasta seis veces más frecuentes hoy de lo que lo eran hace una generación.
El Consejo de Prevención del Crimen señala en un informe que por cada cuatro delitos sexuales, tres son cometidos por personas nacidas en otro país, en su mayoría argelinos, marroquíes, tunecinos y libios. Según las estadísticas de 2011, más de la mitad de los violadores proceden de alguno de esos cuatro países.
La estadística podría extrapolarse a otros países escandinavos. En Oslo, Noruega, en dos de cada tres denuncias de violación en el 2011 habían inmigrantes involucrados. Las cifras de Dinamarca eran las mismas, e incluso superiores en la ciudad de Copenhague, con tres de cada cuatro denuncias de violación. Suecia cuenta con la mayor población inmigrante de todo el norte de Europa fruto de las políticas impulsadas a partir de los años 70.
Se da la circunstancia de que el número de violaciones en los países escandinavos sen ha recrudecido a partir de la segunda generación de inmigrantes. La abogada Ann Christine Hjelm, que ha investigado los crímenes violentos en el tribunal superior de Svea, concluye que el 85% de los violadores procesados en 2010 habían nacido en suelo exterior o eran de padres extranjeros.
Para conjurar esta creciente amenaza, un grupo de adolescentes suecas ha diseñado un cinturón similar a los de castidad, con el que esperan disuadir a los violadores. “Es como un cinturón de castidad pero al revés”, declaraba a AFP Nadja Björk, una de las creadoras, de 19 años de edad, refiriéndose a que la que lo lleva es la que tiene el control, en lugar de ser controlada.
Jóvenes suecos en un parque de Estocolmo
Björk y una de sus socias planean abrir ahora un negocio de producción masiva de los cinturones, y se encuentran actualmente en negociaciones con algunos inversores. El tristemente célebre cinturón de castidad se trata una especie de braga de hierro, cerrable con llave, que supuestamente se obligaba a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades o deslices sexuales.
También hay informes de jóvenes suecas que han sido atacadas con navajas dentro de algunas discotecas. “Los musulmanes nos consideran putas”, denuncia Lena Lindström, una joven de 21 natural de Malmö que estudia en Estocolmo, la capital del país.
Un tunecino estña siendo juzgado estos días por presuntamente atacar con cuchillos a ocho jóvenes en varios locales de ocio. También está acusado de violar a una joven en una fiesta privada, y de hostigar sexualmente a otra en su apartamento. Varios testigos afirman que el joven de 21 años habría dicho que cometió sus actos llevado por su odio a las mujeres suecas.
Algunos inmigrantes musulmanes admiten su tendencia de manera bastante abierta. Un muftí islámico de Copenhague provocó un gran escándalo nacional después de declarar públicamente que las mujeres que rechazan llevar velos “están pidiendo que las violen”. Al parecer, él no es el único que piensa de esta manera. El argelino Hamid Kandousi fue procesado en 2009 por escribir en un blog lo siguiente: “Violar a una joven sueca no está tan mal como violar a una joven árabe. La joven sueca recibe un montón de ayuda después, y probablemente haya sido follada con anterioridad de todos modos. Pero la joven árabe se mete en problemas con su familia. Para ella, ser violada es fuente de vergüenza. Es importante que ella conserve su virginidad hasta que se case. Tener una puta sueca es demasiado fácil… chica, quiero decir… Muchos chicos inmigrantes tienen novias suecas cuando son adolescentes. Pero para casarse, tienen una mujer apropiada de su propia cultura, que nunca ha estado con un chico. Eso es lo que voy a hacer. No respeto en absoluto a las suecas. Supongo que se puede decir que son folladas hasta dar de sí”.
La cifra de violaciones cometidas por inmigrantes musulmanes en las naciones occidentales es tan extraordinariamente elevada que es imposible contemplarlas como actos arbitrarios de particulares. Comparativamente, los inmigrantes musulmanes han cometido más violaciones en los últimos diez años que todas las registradas en la segunda guerra mundial.
Algunos expertos recuerdan que el propio Mahoma practicó el sexo por la fuerza con distintas esclavas / concubinas suyas. Esto está perfectamente permitido tanto en la Sunna como en el Corán. Si se postula que una parte de los musulmanes de Europa se ven a sí mismos como un ejército de conquista, y que las mujeres europeas son simplemente un botín de guerra, todo casa perfectamente y está en total concordancia con la ley islámica.
Las mujeres occidentales no son clasificadas del todo por parte de los musulmanes como individuos, sino como “sus mujeres”, las mujeres “que pertenecen” a infieles hostiles.
Son parte del botín, a cobrarse, igual que caerá la tierra de los infieles algún día, se sostiene, en manos musulmanas. Esto no es un simple crimen, sino un crimen justificado ideológicamente, o en su lugar, a los ojos musulmanes, los ataques contra infieles apenas se califican como crimen:
“Las mujeres occidentales son fáciles y ofensivas. Nosotros, los musulmanes, estamos aquí, para quedarnos, y tenemos derecho a aprovechar esta situación. Es nuestra opinión del tema la que debe prevalecer. Los bienes occidentales, al igual que la tierra sobre la que vivimos ahora, pertenecen a Alá y a los mejores hombres — sus Fieles. Las mujeres occidentales, esencialmente, también nos pertenecen — nuestro futuro botín”, señaló Kandousi en el mismo blog.

Fuente: Alerta Digital

miércoles, 5 de junio de 2013

Balduino IV de Jerusalén, un símbolo de las Cruzadas

"ese joven leproso hizo respetar su autoridad al modo de los grandes príncipes como David o Salomón"

 Imad de Isapahán

A comienzos del segundo milenio, Europa Occidental se había embarcado en la aventura de la "Tierra Santa" y en un sueño de peregrinación para recuperar el Santo Sepulcro. ¿Acaso las Cruzadas no fueron una excusa perfecta para la apertura de rutas a Oriente?  Aquella ansiada tierra era para el Cristianismo, una mezcla de utopía y esperanza y para el mundo musulmán, un legado ancestral. Roma necesitaba acaparar ese territorio para mantener viva la tradición del viejo Imperio occidental. 

Hacia el año 1095 el papa Urbano II decidió embarcarse en la gran cruzada contra los que el mundo cristiano consideraba "infieles" y que implicaría el perdón de los pecados de quienes fueran protagonistas de semejante empresa. En 1099, uno de los principales generales de la primera cruzada, Godofredo de Buillón, logró la victoria en Jerusalén y fue coronado rey y defensor del Santo Sepulcro. Este suceso implicó que muchos funcionarios y cruzados se establecieran en los territorios conquistados determinando estados multiétnicos. Allí convivían tanto cristianos como judíos y musulmanes.

Jerusalén fue el escenario de la convivencia de estas religiones, de peregrinaciones pero también de masacres y persecuciones. Se cree que a los judíos no se les permitía el tránsito por la ciudad libremente, aunque sí podían ejercer el comercio y realizar sus rezos en el Muro de los Lamentos. Por su parte, a los musulmanes se les permitió el peregrinaje hacia la Meca.

En tiempos de Balduino

En este contexto histórico heredó Balduino IV el trono de Jerusalén en el año 1174 con trece años de edad y con una enfermedad que lo marcaría por el resto de su existencia: la lepra.
Cuenta la anécdota de que cuando Balduino era un niño, jugaba junto a otros que lo golpeaban y lo arañaban y éste no sentía ningún efecto. Alarmado Guillermo de Tiro, su educador, comprobó que casi no tenía sensibilidad en el brazo. Allí descubrió la señal de la lepra, sin embargo nunca se supo de donde la habría contraído. 

La lepra es una enfermedad infecciosa derivada del bacilo de Hansen, que genera que el enfermo pierda sensibilidad en sus terminaciones nerviosas, lo que hace que no reaccione ni a quemaduras ni a cortes, que se desgasten los huesos, los párpados provocando la ceguera y posteriormente en aquel entonces, la muerte. La lepra era, en la Edad Media, una enfermedad diabólica. Sin embargo, esto no fue un impedimento para el desarrollo de su reinado.

Durante la minoría de edad, Balduino fue regenteado primero por Miles de Plancy y luego por Raimundo III de Trípoli. Nunca se imaginaron estos gobernantes, que el leproso reinara por años y que además diera un heredero al trono y por ende, los nobles hicieron sus jugadas políticas para encontrar un sucesor a través de su hermana, la princesa Sibila y su hermanastra Isabel. Así Raimundo de Trípoli casó a Sibila con Guillermo de Monferrato en 1176 pero éste murió al año siguiente, dejando a Sibila embarazada del futuro Balduino V de Jerusalén.

Mas allá de la lepra

Balduino IV  por Edward Norton en la película "Kingdom of Heaven"
Aunque muchos seguían especulando con la debilidad de Balduino, éste fue protagonista de un reinado clave en el sitio de Jerusalén. Su mayor rival, su némesis, fue Saladino, referente del Islam, sultán de Egipto, Siria y amo de Palestina, Mesopotamia, Yemen, Hiyaz y Libia. "Saladín" como muchos lo llamaban, fue unificador de la política y la religión en el Oriente Próximo combatiendo fervientemente al cristianismo. Sin embargo, este hombre, que parecía invencible fue abatido por Balduino en varias ocasiones. Para mantener su hegemonía, Balduino hizo un giro político casando a su hermana con Guy de Lusignan, conde de Jaffa y Ascalón para que continuase su regencia en caso de terminar incapacitado.

Hacia 1182, Saladino decidió atacar los territorios cruzados, en especial Jerusalén. Allí Balduino logró frenar la invasión obligando a las tropas del gran sultán a retroceder hacia el río Jordán. Debilitado por la lepra, cabalgó cientos de kilómetros para negociar la rendición de Saladino. Al año siguiente, casi sin poder moverse y con tan solo 22 años, nombró regente a Guy de Lusignan. Un gran error puesto que éste demostró no estar a la altura de las circunstancias. Finalmente fue depuesto.

En 1184, moribundo en su lecho, Balduino IV nombró a su pequeño sobrino, quien llevaba su mismo nombre, a heredar el trono de Jerusalen regenteado por Raimundo de Trípoli hasta la mayoría de edad. En 1185, a los 24 años de edad, el gran monarca moría consumido por la lepra que hasta le había deformado la cara y el cuerpo. Su entierro fue en el monte Calvario.

Sin embargo su sobrino, Balduino V murió al poco tiempo de una extraña enfermedad. Algunos historiadores sostienen que fue envenenado por Raimundo de Trípoli. Por su parte, Guy de Lusignan decidió apoderarse del reino provocando un caos interno perfecto para que Saladino conquistara por fin Jerusalén en 1187, en la batalla de Hattín.

Balduino IV, el rey leproso, un hombre en la contínua búsqueda del sentido mas allá de su tormentosa y "diabólica" enfermedad ocultada tras una máscara, ha llenado de inspiración y respeto a quienes realmente conocen su historia. Hasta sus propios enemigos árabes se inclinaban ante su estoica y dolorosa figura. Un verdadero símbolo de las Cruzadas. 

Que la Historia no te olvide.
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